Al ritmo de un tibio bossa, ella sentada en la barra descanza su trago y su cabeza de la neurosis cotidiana de ser adulto.
Era una vez la mas hermosa mujer de todo el lugar pero, solo el tiempo y el alcohol pudieron desgastar toda esa vitalidad.
Hoy fría, impulsiva, impaciente, ciclotímica, el cigarrillo alimenta su soledad; consumiéndose como su vida, sola; realmente sola.
Hola amor, son las palabras que la hacen llorar. Quizás algunos tenemos mas predisposición a sufrir por amor.
domingo, 9 de agosto de 2009
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